jueves, 13 de octubre de 2011

La Portada de Guía y la iglesia de Nuestra Señora de Guía

La ciudad de Lima, cercada por las murallas que mandó levantar D. Melchor de Navarra y Rocaful, Duque de la Palata, no incluía el "Arrabal" de San Lázaro. Por la margen opuesta del río se entraba a la ciudad por la así llamada Portada de Guía-que daba inicio a la calle de Malambo, hoy Francisco Pizarro-usada por los viajeros para salir del barrio de San Lázaro hacia Cerro de Pasco, o rumbo a Trujillo, camino que seguía el borde de la costa hacia el Norte.

En dicha portada había una especie de caseta de aduana y por allí entraban las recuas cargadas de plata que venían de la cordillera.
Durante la época del virrey Príncipe de Esquilache, cerca de la Portada de Guía, se erigió una capilla a Nuestra Señora de Guía y, junto a ella, el convento recoleto de los frailes agustinos.
Debido a que por la tal portada pasaban los caminantes, escribió Esteban de Terralla y Landa en su Romancero:
Que por la puerta de Guía
Guía luego el arriero,
a quien la guía le piden
de sus cargas luego luego;
Que allí te sirva de Guía
el ir divisando atento
una espaciosa Carrera
que un Malambo irás viendo.

Los guías y arrieros eran gente dedicada a orientar al viajero. Los guías, generalmente, eran indígenas que conocían muy bien la ruta en que servían: por la Costa, una sucesión interminable de llanuras y montículos de arena, en la que, sin un buen guía, había la posibilidad de extraviarse y morir de hambre y sed.
Las dificultades por el camino de la Sierra no eran menos. Senderos estrechos excavados en la roca de las montañas, a veces cortados al borde de profundos abismos, en los cuales había siempre el peligro de despeñarse.
Cerca de esta Portada estuvo el escenario, en tiempos de la República, de una famosa batalla llamada por eso Batalla de Guía (Batalla de 1836, en la que se enfretaron tropas peruanas, bolivianas y chilenas que conformaron los ejércitos de la Confederación Perú-Boliviana y el Ejército Restaurador).
J. von Tschudi
Testimonio del Perú 1838-1842
Extracto del libro Estampas del Rímac
La batalla de Portada de Guía
Autor: Oscar Espinar la Torre

Extracto de Plano de Lima de Santiago Basurco del año 1904. Se señala la ubicación de la Portada de Guía y las ruinas de la Iglesia de Nuestra Sra. de Guía

Plano actual señalando el lugar donde estuviera la Portada de Guía y la zona donde se encontrarían las ruinas de la Iglesia de Nuestra Sra. de Guía

Como se mencionó líneas arriba, en la zona de la Portada de Guía se construyó la capilla y convento a Nuestra Señora de Guía por los frailes agustinos. El historiador Juan Luis Orrego Penagos nos dice en su blog, que según Juan Gunther, esta primera construcción fue demolida en 1625 por el virrey Marqués de Guadalcázar al enterarase de que carecía de licencia real. Pero gracias al empeño de su primer prior el padre Juan Pecador, quien consigue autorización del rey Felipe IV, se incia su reedificación y en 1635 los agustinos inauguran la nueva iglesia. Dos años después se inicia la construcción de una tercera iglesia, inaugurada el 21 de noviembre de 1644. Los terremotos de 1687 y 1746, la destruyeron, y nunca fue reconstruída. Además nos cuenta que según estudios del padre Domingo Angulo, fue iglesia de tres naves, toda de cantería, cal y ladrillo, bóvedas de arista, dos torres a los pies, gran retablo dorado de tres cuerpos, coro con sillería de cedro, y claustro de pilares en el vecino convento.

Sobre la iglesia de Nuestra Señora de Guía y el uso que tuvo con el devenir de los años, cuando ya estaba en ruinas, trata el siguiente artículo, aparecido en la revista Variedades N°7 de 1908.


Las ruinas y el panteón de Guía

Ruinas del antiguo convento de Guía

Entre grandes trozos de pared, y parte del techo, que fué todo de ladrillo, crecen los arbustos y se abre paso la maleza. Al entrar en el recinto de lo que fué templo, pasando entre las dos columnas sin arco de la gran puerta, se vé al fondo la hornacina en que estuvo la imágen de la Virgen de Copacabana y la base de las cinco gradas que conducían al retablo. Los bloques de piedra han desaparecido. Allí en el espacio algo más elevado que el piso de la iglesia, delante de la hornacina está la bóveda, una de esas cavidades que construían los antiguos en sus templos para sepultar prelados y potentados.

Puerta del claustro

El sótano esta repleto de ataúdes, de cajas, de envoltorios. Aproximadamente, la bóveda tiene dos metros y medio de altura. Pues bien, no hay treinta centímetros entre la última caja y el cielo de la cripta; ¿cuántos cadáveres habrán allí? ¿cuántos años hace que se están sepultando en este sitio?
Cuentan los viejos habitantes del barrio de Guía, que, entre las ruinas, construyó un negro, ño Cirilo, su albergue, y hacía de adivinador a la par que de sepulturero. A él se dirigían los pobres, los malambinos, que no podían llevar sus muertos al panteón de Ansieta. Y Cirilo los sepultaba en la bóveda de la iglesia.
Cuando nosotros tuvimos noticia de la existencia de ese cementerio, hacía varios años que Cirilo había entregado su cuerpo a la tierra. No pudimos saber nada por su boca. ¡Cuántos secretos se habrá llevado a la tumba!
Ahora que se nos ocurrió investigar, hemos descubierto que nadie se opone a que las gentes pobres lleven sus cadáveres y continúen arrojándolos dentro del gran nicho. Otros han cavado fosas en el suelo, junto a las paredes, tanto en la iglesia como en la sacristía, y, con esa bienaventuranza que distingue al pobre han escrito en los muros el nombre de los muertos y el día de su entierro.


En el piso de las celdas, todavía marcadas con parte del cimiento, también hay cruces de madera y coronas de flores secas.
Cuando penetramos en la bóveda y vimos los ataúdes, unos sobre otros, conservando aún el charol, y blancos los adornos de lata, creímos que se trataba de un sueño. No lo era.
Hace la friolera de 162 años que todo un barrio, un barrio populoso, viene dando sepultura a sus deudos en el antiguo y derruído templo de Nuestra Señora de Copacabana y Guía. No es alucinación de cronista. Es realidad espeluznante.


Si respeto inspiran los cementerios autorizados, indignación se siente al ver esparcidos por doquier restos humanos, que bien merecen descanso póstumo, cuando van a convertirse en ceniza, después de una existencia en que el fuego letal de las pasiones los ha tenido en infierno incesante.
¡Cómo no se habrá de helar la sangre, viendo que hay cadáveres que sirven de terraplen para que los rápidos trenes del placer asienten su vía! ¡Cómo no horrorizarse leyendo, al lado de un "aquí fue sepultada Mariana"...un "aquí estuvimos yo y Rosa...?"


Hay una nota que habríamos querido sonar, por lo sentimental que es, por lo que apena y castiga el espíritu: la mayor parte de los arrojados allí fueron niños, hijos amados, cuya tumba veneran las madres a través de los años, y venerarían a través de los siglos si vivieran siglos.
Pensamos en la congoja de esos corazones maternales que no pueden colocar una lápida sobre el sepulcro de los queridos trozos de su carne , y que van a llorar sobre las ruinas de un templo, no sobre la tumba de un hijo, porque la miseria hasta allí se disputa, dispersa los huesos y aprovecha el hoyo...

Fachada de la portería

Adolfo Romero.

Visitas a la zona han revelado lo que serían restos de la iglesia y convento de Nuestra Señora de Guía. Increíblemente, después de haber pasado 367 años desde la inauguración de la última iglesia en 1644, y 265 años desde el terremoto de 1746, que acabó por destruírla y se la abandonó, aún quedarían restos de esta antigua construcción. Como vemos, en 1908 sus ruinas todavia eran notorias, aunque entre ellas se había creado un cementerio clandestino. Ahora despues de 103 años, y la ocupación indiscriminada de sus terrenos, las evidencias de esta edificación colonial han desaparecido mayormente. La historia del lugar, sitio de una edificacion colonial y de una batalla histórica, y la presencia de indicios de la iglesia y convento de Nuestra Señora de Guía, hacen necesario un amplio estudio histórico y arqueológico de la zona, que revelen su historia y evolución, para su puesta en valor y difusión que enriquezca la cultura de todo ciudadano que la conozca.

Un amigo, David Segura, visitó hace poco la zona, y captó reveladoras fotografias, de lo que serían las ruinas que aún quedan de la iglesia de Nuestra Señora Guía, cuyos terrenos fueron utilizados en época cercana por una fábrica textil. Aquí algunas fotos.




Les dejo el enlace de su album titulado Al Encuentro de la Portada de Guía
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.275471599142420.66009.100000387459406&type=3


Fuentes:

-Revista Variedades Año IV N°07
Lima 18 de abril de 1908

-Libro Estampas del Rímac 2ed. 2009
La Batalla de Portada de Guía
Oscar Espinar La Torre

- Planos de Lima 1613-1983
Juan Gunther Doering

-Blog de Juan Luis Orrego Penagos
La iglesia de Nuestra Señora de Guía
http://blog.pucp.edu.pe/item/143675/la-iglesia-de-nuestra-senora-de-guia

-David Segura
Album titulado Al Encuentro de la Portada de Guía
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.275471599142420.66009.100000387459406&type=3

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