El 20 de noviembre de 1925, el Congreso de la República mandó levantar un monumento al Sabio D. Mateo Paz Soldán, nacido en Arequipa en 1812.
El presidente de ese entonces, Augusto B. Leguía, firmó el dispositivo, erigiéndose una escultura del ilustre pensador peruano en la Av. 28 de Julio, frente al entonces Ministerio de Fomento (actual Museo Metropolitano).
Pero el monumento terminado, ubicado y cubierto por una lona, listo para ser inaugurado por el presidente Leguía, fue olvidado en medio de convulsionados sucesos políticos de la época. Hasta que un día de 1930, ya con un nuevo gobierno y la escultura aún cubierta por la lona y el olvido; una mano misteriosa o el desgaste de la soga que sostenía la lona, hizo que ésta cayera, develando el monumento a Mateo Paz Soldán, que sorprendentemente se había inaugurado solo.
Al fin pudo apreciarse la obra de bronce y piedra, realizada por Manuel Piqueras Cotolí e Ismael Pozo Velit, que muestra al sabio peruano sentado sosteniendo un libro y ubicado sobre un pedestal de piedra con motivos indigenistas. Actualmente el monumento se encuentra en el Parque de la Exposición.
¿De quién es ese monumento?
Si la historia de la inauguración del monumento a Mateo Paz Soldan fue un hecho insólito; la averiguación que se hizo por saber de quién se trataba fue tambien bastante curiosa.
Un día de 1963 una conocida revista de la época hizo una encuesta para averiguar si las personas que transitaban y trabajaban cerca al monumento sabían a quién representaba. Un hombre aparentando ser un turista preguntó a trabajadores del entonces Ministerio de Fomento, a quién representaba ese monumento ubicado frente a su institución, pero nadie lo sabía.
El señor de la izquierda trabajaba 10 años frente al monumento, el policía de la derecha estaba ahí casi todos los días, pero ninguno sabía de quién se trataba.
¿No hubiera sido fácil tan sólo leer la placa del monumento? Don Ernesto Ascher recuerda esta historia en su libro Curiosidades Limeñas, y nos responde porqué no se pudo identificar el monumento del pensador peruano.
Preguntó a dos policías que a diario estaban de servicio a unos metros de ahí, pero lo ignoraban totalmente.
Uno de ellos telefoneó a la Prefectura-sin resultados. Aconsejándole que se dirigiera a la Municipalidad en donde tampoco nadie le pudo informar.
Sucede que la placa con el nombre de Mateo Paz Soldán se ubica en la parte posterior del monumento, quedando oculta a las personas que pasan y repasan delante de él, sin poder saber de quién se trata.
Fuentes:
Libro: Historia y Odisea de monumentos escultóricos conmemorativos - José A. Gamarra Puertas.
Libro: Curiosidades limeñas - Ernesto Ascher.
Revista Caretas -1963.