jueves, 30 de agosto de 2012

La Iglesia de Santa Rosa de Lima

A inicios de los sesentas, la iglesia de Santa Rosa de Lima, ubicada en la Avenida Tacna, dió lugar a favorables y adversos comentarios ante la disyuntiva planteada de, si se debía cortar su fachada o si se la debía respetar en atención a su antigüedad y significado. 

El Santuario grande, como se le llama, guarda entre otras reliquias, algunos huesos de la santa, el crucificado que la alentó en sus noches de martirio, la famosa imagen del Doctorcito y el lienzo del Altar Mayor, de José del Pozo. Su construcción data del siglo XVIII. El P. Angulo, biógrafo de aquella, consigna que en 1668 “el P. maestro. Fray Antonio González de Acuña, residente en Roma, escribió a la Reina gobernadora de España (suplicándole) que mandase que esta ciudad (Lima) comprase la casa de su habitación para dedicarla al culto divino” y agrega, “cuando llegaron los despachos ya la casa estaba comprada y entregada al Convento”. Dice también que “sólo quedo el lunar del callejón inutilizado, que iba a la ermita labrada por la Santa para su habitación en el extremo de la huerta, mas desde agosto de 1726 empezó la divina providencia a mover los corazones del Excmo. Virrey Sr. Marqués de Castelfuerte, del Sr. Inquisidor Mayor Don Gaspar Ibáñez y del Marqués de Casa Concha, y con el influjo y contribución de estos y limosna de los fieles se concluyó la fábrica del Santuario grande el 20 de abril de 1728”. 

El P. Angulo llama Santuario chico o Santuarito al lugar donde nació Isabel Flores de Oliva, e indica que, “a fin de suprimir el lunar del callejón que iba a la ermita, el P. Bernardo Carrasco compró el lote indicado al Hospital del Espíritu Santo, para incorporarlo al área donde se honraría a Santa Rosa, levantando un convento y un templo’’. 

Tal es, manifiesta el Dr. Luis Alayza Paz Soldán, el historial del Santuario, valorizado por la acendrada religiosidad de que Lima dió prueba en esa época y porque el propósito de consagrarlo a Rosa de Santa María, surgió no sólo de los virreyes y potentados sino del pueblo que contribuyó con su óbolo. Con tal concepto en uso de sus atribuciones, el Consejo Nacional, obtuvo por Resolución Suprema N° 115, de 7 de abril de 1959, que fuera declarado monumento nacional, asegurando con esta medida su intangibilidad. 

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Excelente vista de la iglesia de Santa Rosa en 1960, antes de ser parcialmente demolida. Observamos la primera cuadra de la Avenida Tacna con autos estacionados a los costados y al fondo el puente Santa Rosa en construcción.

El arquitecto Héctor Velarde, se sumó a la opinión del limeñísimo autor de “Mi País”, al declarar que "más le interesa la expresión estética tradicional limeña que los hechos notables que hayan podido suceder en el pequeño templo. Considero -decía- la iglesita como una expresión llena de gracia y encanto de la arquitectura limeña del siglo XVIII (a pesar de las restauraciones); el que sea de material humilde no quiere decir que no sea noble. Creo que en el caso de que desaparezca dejará a nuestros ojos y a nuestro espíritu un vacío que no podremos llenar con esa misma calidad plástica. Estimo que todavía se podría encontrar alguna solución urbanística y estética para concordar la iglesia con la avenida Tacna y la entrada al puente”. 

Por su parte la tesis del Municipio se basaba en el hecho de que no era factible romper la unidad de una arteria tan importante con una construcción que no encajaba en su moderna perspectiva. Sobre todo cuando por Resolución Suprema N° 713 de 30 de diciembre de 1940 ya se había aprobado un proyecto de ensanche de la avenida en mención, afectando en su frontal la iglesia de Santa Rosa. Proyecto que se incluyó definitivamente en el Plan Piloto de Lima, confeccionado por el Consejo Nacional de Urbanismo y aprobado por Resolución Suprema N° 256 de 12 de setiembre de 1949, sin que entonces hubiese surgido oposición alguna. 

La iglesia de Santa Rosa en los setentas, después de la demolición de su fachada y torres originales.

El ingeniero Ernesto Aramburu Menchaca, Inspector de Obras Públicas, resaltaba la intención del Concejo Provincial de proceder a la restauración inmediata e integral del Santuario incluyendo la iglesia. Advertía además de que, tal como se encontraba, en un estado de abandono y destrucción, ofrecía serio peligro para los fieles. “Por supuesto que la santa, aseguraba, se merece todos los homenajes por lo que tratamos ahora de coordinar esfuerzos para hacerle justicia de acuerdo a nuestras posibilidades económicas. Lo más probable es que previo estudio de las bases por las autoridades respectivas, se convoque a un concurso nacional de anteproyecto que resuelva en su totalidad todo lo relacionado con Santa Rosa de Lima y los lugares santos”.
En lo que se refiere a los guardianes del Santuario de Santa Rosa de los Padres, observaban una actitud más conciliatoria que el elemento civil, verbigracia el Consejo Nacional. 

Hubieron propuestas para modificar el empalme del puente Santa Rosa con el Rímac y la vía de circunvalación que seguía con el Malecón del Rímac, con la que su tráfico estaba organizado. De esa forma se salvaría la iglesia, declarada monumento histórico-artístico.

Propuesta de desvío del puente Santa Rosa para conservar la iglesia integramente.

Pero, finalmente la Avenida Tacna continúo su vía rectilínea hacia el Rímac, desapareciendo parte delantera de la iglesia. Años después se construirían su nueva fachada y sus torres, siguiendo el diseño antiguo, ahora de costado a la nueva avenida.

Vista actual de la iglesia de Santa Rosa de Lima, con su nueva fachada de costado a la Avenida Tacna.

Antigua y actual vista de la Portada del Jardín de Santa Rosa, a un costado de la Iglesia.

Fuente:
Revista Caretas N° 196, 1960.

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